Cuando afrontamos un gran proyecto de arquitectura de interiores para una vivienda, ya sea nueva o reformada, solemos pensar en conjunto, de forma que todo se integre en el mismo entorno. Incluso aunque haya ambientes diferentes o estancias prácticamente independientes dentro de la casa. Una superficie continua y unificada ayuda a conseguir ese efecto, además de que cuenta con la ventaja de que los entornos se verán incluso más amplios.
Ese concepto de continuidad no está reñido con usar materiales diferentes según las necesidades del cliente. Dependiendo del uso que se vaya a dar a las distintas estancias, y del perfil de quienes vayan a vivir en la vivienda, podremos ganar en versatilidad y funcionalidad, sin renunciar nunca al diseño, usando tanto cerámica como madera en suelos. Así, el dilema entre parquet o laminado y cerámica queda en parte resuelto, porque lo cierto es que ambos materiales tienen sus virtudes.


Entre las ventajas de la madera se encuentran la calidez y el confort que ofrece este material natural, un elemento vivo que asociamos con elegancia y nobleza, apuesta segura cuando se trata de fuerza decorativa. Además, potencia la luz, transmitiendo esa sensación de calidez que no solo es una impresión sino que se trata de algo real, ya que el calor se mantiene en la superficie que está en contacto con nuestra piel, por eso es perfecta para quienes acostumbren a andar descalzos en casa. De hecho, como aislante térmico, se calcula que la madera es 15 veces superior a un muro de hormigón.
En cuanto a sus características menos agradecidas, como que debe estar sometida a un cuidado más atento por sufrir en mayor medida desgaste y arañazos, alternativas como los suelos laminados, más resistentes, pueden ser una buena opción. En cualquier caso, las últimas innovaciones en cuanto a acabados y mantenimiento permiten colocarlos en casi cualquier sitio. Prueba de ello son las firmas con las que trabaja Keragres, entre las que se encuentran HARO, Winco o Timbertech.
Sin embargo, no podemos dejar de tener en cuenta que aunque el parquet o los laminados sean perfectos para dormitorios y salones, y también puedan aplicarse a baños y cocinas, estas dos últimas superficies están sometidas a manchas y salpicaduras que pueden acabar penetrando en el interior del material, y en ese caso la vida de la madera es más corta. Fue la razón de que salieran al mercado cerámicas que reproducen madera, una opción si no queremos renunciar a la estética de la madera aún sustituyéndola por otro material.


Y esto nos lleva a los suelos cerámicos, que han tenido un crecimiento exponencial porque proponen igualmente suelos elegantes y de calidad, con una variedad de diseños bastante más amplia que la madera. Es un suelo sobre todo perfecto para zonas muy frecuentadas por su dureza, resistencia al desgaste y facilidad de mantenimiento. Además, también se enfrenta con buena nota a los cambios de temperatura y a la humedad. Y la enorme variedad de acabados y diseños facilita que encaje en cualquier estilo de decoración. Keragres trabaja con firmas que miman tanto la calidad como el diseño como MYTHAGE, PAMESA o Cifre Cerámica.

La única objeción para las superficies cerámicas es que, aunque esté a la misma temperatura que la madera, notaremos el suelo cerámico más frío. Por eso, dependiendo de las preferencias del cliente, puede no resultar tan confortable como la madera en espacios como el dormitorio o incluso el salón. Por el contrario, es perfecta para cualquier habitación con alta presencia de agua como la cocina, el cuarto de baño, la cubierta para la ducha e incluso terrazas y jardines.